Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Pero alguien nos vio cruzar el puente juntos. Al dÃa siguiente lo sabÃa todo el colegio; al otro dÃa, toda la ciudad: Ilse y yo habÃamos andado por el parque con Teddy Kent y Perry Miller hasta las doce de la noche. La tÃa Ruth se enteró y esta noche me llamó al tribunal de justicia. Le he contado toda la verdad, pero, por supuesto, no me ha creÃdo.
«Tú sabes que el jueves pasado estuve en casa a las diez menos cuarto, tÃa Ruth», dije.
«Supongo que han exagerado la hora —admitió la tÃa Ruth—. Pero tiene que haber habido algo para dar pie a ese rumor. No hay humo sin algo de fuego. Emily, estás siguiendo los pasos de tu madre».
«PreferirÃa que dejásemos a mi madre fuera de esta cuestión, está muerta —repliqué—. El asunto, tÃa Ruth, es: ¿me crees o no?».
«No creo que haya sido algo tan malo como dice el rumor —contestó de mala gana la tÃa Ruth—. Pero has hecho que hablaran de ti. Claro que no puedes esperar otra cosa, andando con Ilse Burnley y una escoria salida de lo más bajo de la sociedad como Perry Miller. Andrew quiso que fueras con él a pasear por el parque el viernes pasado y te negaste, te oÃ. Eso habrÃa sido demasiado "respetable", claro».
«Exactamente —respond×. Ésa exactamente es la razón. Nada que sea demasiado respetable puede ser divertido».