Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —Me… me temo que sÃ. —Elizabeth Murray sintió que ése era un momento muy amargo para ella.
—Entonces tú tienes que decidir qué se hará al respecto —dijo Ruth, triunfadora.
—TodavÃa no —interpuso el primo Jimmy, resuelto—. No le habéis dado a Emily ni la menor oportunidad de explicarse. Éste no es un juicio justo. Dejadla hablar diez minutos, sin interrumpirla ni una vez.
—Es justo —dijo Elizabeth con súbita determinación. TenÃa la loca, la irracional esperanza de que, después de todo, Emily pudiera aclarar su situación.
—Ah… bien. —La señora Dutton cedió de mal grado y se dejó caer en la silla de Archibald Murray.
—Bueno, Emily, cuéntanos lo que sucedió en realidad —dijo el primo Jimmy.
—¡Por lo que más quieras! —explotó la tÃa Ruth—. ¿Quieres decir que yo no conté la verdad?
El primo Jimmy levantó la mano.
—Bueno, bueno, tú ya has hablado. Vamos, gatita.
Emily contó su historia del principio al fin. Algo en ella resultaba convincente. Tres de sus jurados al menos la creyeron y sintieron que les quitaba un enorme peso de encima. Hasta la tÃa Ruth, en lo más hondo de su corazón, supo que Emily estaba diciendo la verdad, pero no quiso admitirlo.