Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —Una historia muy ingeniosa, lo reconozco —dijo, despectiva.
El primo Jimmy se levantó y atravesó la habitación. Se inclinó ante la señora Dutton y puso su rostro sonrosado con la barba bifurcada y los aniñados ojos castaños bajo los rizos grises, muy cerca de la cara de ella.
—Ruth Murray —dijo—, ¿recuerdas el rumor que corrió hace cuarenta años sobre ti y Fred Blair? ¿Lo recuerdas?
La tía Ruth retiró la silla. El primo Jimmy la siguió.
—¿Recuerdas que te encontraron en una situación que parecía mucho peor que ésta? ¿Sí o no?
La pobre tía Ruth volvió a retirar la silla. El primo Jimmy volvió a seguirla.
—¿Recuerdas cómo te enfadaste porque la gente no quería creerte? Pero tu padre te creyó, él tenía confianza en su carne y su sangre. ¿No es así?
Entonces, la tía Ruth había llegado a la pared y tuvo que rendirse a discreción.
—Sí… sí, lo recuerdo bien —respondió.