Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Con ese asunto me siento desdichada. A veces, mis errores me preocupan más que mis pecados. Y, sin embargo, hay algo impÃo, en lo más profundo de mÃ, que se muere de risa. Cada palabra de ese informe era verdadera. Y, más que verdadera, era la apropiada. Yo no mezclé metáforas.
¡Ahora, a sufrir las consecuencias!
20 de abril de 19…
«Despierta, oh tú, viento del norte, y ven, oh tú, viento del sur. Sopla sobre mi jardÃn para que fluyan sus aromas».
Asà iba cantando mientras recorrÃa la Tierra de la Rectitud, esta tarde, sólo que decÃa «bosques» en lugar de jardÃn. Porque la primavera está a la vuelta de la esquina y he olvidado todo lo que no sea felicidad.
Hemos tenido un amanecer gris y lluvioso, pero por la tarde ha salido el sol y esta noche ha habido un poquito de las heladas de abril, sólo lo suficiente como para afirmar la tierra. Me ha parecido una de esas noches en que uno puede encontrarse con los dioses antiguos en los lugares solitarios. Pero no he visto nada más que unas cosas escurridizas entre los bosquecitos de abetos que pueden haber sido compañÃas de elfos, si no eran simplemente sombras.