Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Emily no podía tomárselo con tanta filosofía. Sólo cuando la respiración rítmica de Ilse, media hora después, probó que estaba de veras dormida, pudo Emily comenzar a saborear el gusto de su «aventura». El viento azotaba la vieja casa y sacudía las ventanas, furioso, porque habían escapado de él. Era muy agradable estar sentado ante el fuego, escuchando la melodía salvaje de una tormenta vencida; muy agradable pensar en la vida desaparecida de la vieja casa muerta en los años en que había estado plena de amor y de risas; muy agradable hablar de reyes y plebeyos con Perry y Teddy, a la luz mortecina de una vela; muy agradable quedarse en silencio mirando el fuego que oscilaba, seductor, sobre la frente nívea de Emily y sobre sus sugestivos ojos sombreados. Una vez, al levantar la mirada de repente, Emily se encontró con que Teddy la miraba de una manera extraña. Durante un momento, sus ojos se encontraron, sólo durante un momento, y sin embargo Emily no pudo seguir siendo dueña de sí misma. Se preguntó, azorada, qué había ocurrido. ¿De dónde venía esa oleada de inimaginable dulzura que parecía apoderarse de ella, en cuerpo y en espíritu? Se estremeció, tuvo miedo. Parecía abrirle tantas vertiginosas posibilidades de cambio… La única idea clara que emergía de su confusión de pensamientos era que quería estar sentada así, con Teddy, junto al fuego, todas las noches de sus vidas ¡y al diablo con las tormentas! No osó volver a mirar a Teddy, pero la conmovía la deliciosa sensación de su cercanía; tenía una aguda conciencia de su estatura alta y erguida, de sus brillantes cabellos negros, de sus luminosos ojos azules oscuros. Siempre había sabido que quería a Teddy más que a ningún otro representante de su sexo, en su entorno conocido, pero esto era algo más que disfrutar de estar juntos, esta sensación de pertenecerle que le llegó en ese significativo cambio de miradas. De pronto pareció saber por qué siempre había rechazado a cualquiera de los muchachos del instituto que había querido ser su novio.