Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —No me importarÃa si me hubiera emborrachado y me hubiera divertido como una loca —dijo, dando una patada en el suelo—. Pero no me emborraché lo suficiente para disfrutarlo, sino lo suficiente para sentirme una tonta. Hay momentos, Emily, en los que siento que me encantarÃa ser gato y que todas estas viejas damas de Shrewsbury fueran ratones. Pero mantengamos la sonrisa. En realidad, no me importan un rábano. Esto va a pasar pronto. Pelearemos.
—No se puede pelear contra las insinuaciones —dijo Emily, amargamente.