Emily lejos de casa
Emily lejos de casa A Ilse no le importaba, pero a Emily le importaba muchísimo. El orgullo de los Murray sufría insoportablemente. Y sufría más, a medida que pasaba el tiempo. Apareció una nota burlesca sobre la noche de la tormenta en un diario de mala muerte que se publicaba en un pueblo del interior y que se proveía de notas «jugosas» enviadas desde todas las provincias marítimas. Nadie confesaba haberlo leído, pero casi todo el mundo sabía lo que decía, excepto la tía Ruth, que no habría tocado ese diario ni con pinzas. No se daban nombres, pero todo el mundo sabía a quién se hacía referencia y no había lugar a error sobre el matiz venenoso del asunto. Emily creyó morir de vergüenza. Y lo peor es que era todo tan vulgar, tan espantoso, que había hecho de aquella hermosa noche de risas, revelaciones y creación entusiasta en la vieja casa de John algo vulgar y espantoso. Pensó que sería para siempre un recuerdo hermoso. ¡Y ahora eso!