Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —En esta ciudad tienen unas mentes mezquinas, estrechas, maliciosas y burras —soltó Ilse, y de inmediato se sintió consolada. Sin embargo, Emily no podÃa aliviar su espÃritu torturado con una serie selecta de adjetivos. Tampoco podÃa escribir su dolor y asà liberarse de él. No hubo más notas en su cuaderno, ni más comentarios en su diario, ni más cuentos ni poemas nuevos. «El destello» ya no venÃa, no volverÃa nunca. Jamás volverÃa a haber maravillosos momentos secretos de percepción y creación que nadie podÃa compartir. La vida se habÃa vuelto enjuta y pobre, manchada y desagradable. No habÃa belleza en nada, ni siquiera en las soledades de un blanco dorado en la Luna Nueva, cuando iba a casa a pasar el fin de semana. Ansiaba irse a casa, donde nadie pensaba mal de ella. Nadie en la Luna Nueva habÃa oÃdo una palabra de lo que se comentaba en Shrewsbury. Pero aquella misma ignorancia torturaba a Emily. Pronto lo sabrÃan, se sentirÃan heridos y agraviados por el hecho de que una Murray, aunque fuera inocente, se hubiera convertido en blanco del escándalo. ¿Y quién sabÃa cómo tomarÃan el incidente de Ilse con el whisky de Malcolm? Para Emily era casi un alivio volver a Shrewsbury.