Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —Palabra por palabra. Iba a publicarlas exactamente asÃ. El señor Towers me habÃa dado una lista de preguntas para que le hiciera, pero yo no pensaba dispararlas asÃ. Pensaba mezclarlas inteligentemente en nuestra conversación, a medida que avanzara. Pero ahà viene la señora Royal.
La señora Royal venÃa sonriendo. La expresión se le demudó cuando vio la begonia. Pero la señorita Royal se apresuró a hablar.
—Querida tiÃta, no llores ni te desmayes, al menos no antes de decirme quién tiene por aquà un perro diabólico, blanco, enmarañado y muy mal educado.
—Lily Bates —dijo la señora Royal en tono desolado—. Ay, ¿otra vez lo ha dejado suelto? Antes de que vinieras tuve serios problemas con él. Es como un cachorro grandote y no hay manera de que se porte bien. Le dije a Lily que si volvÃa a encontrarlo en casa, lo envenenarÃa. Desde entonces lo ha tenido encerrado. Pero ahora… ¡ay, mi preciosa begonia!