Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —Ahora, querida mÃa, charlemos —dijo la señorita Royal, acomodándose cerca de Emily.
Ésta era la señorita Royal de la carta. A Emily no le fue nada difÃcil hablar con ella. Pasaron una hora muy feliz y, al final, la señorita Royal le hizo una proposición que la dejó sin aliento.
—Emily, quiero que te vengas conmigo a Nueva York en julio. Hay una vacante en The Ladies’ Own, si bien no es gran cosa. Serás una especie de chica de los recados, y todos los trabajos que no hace nadie caerán sobre ti, pero tendrás la oportunidad de progresar. Y estarás en medio de todo. Eres capaz de escribir, de eso me di cuenta cuando leà La mujer que le dio una azotaina al rey. Conozco al director de Roche y averigüe quién eras y dónde vivÃas. Ésa es en realidad la razón por la que he venido esta primavera: querÃa atraparte. No debes desperdiciar tu vida aquÃ, serÃa un crimen. Claro, ya sé que la Luna Nueva es un lugar precioso, adorable, lleno de poesÃa e imbuido en romanticismo. Era el lugar adecuado para que pasaras tu niñez. Pero tienes que tener la oportunidad de crecer y desarrollarte y ser tú misma. Debes tener el estÃmulo de relacionarte con las grandes cabezas, el entrenamiento que puede darte una gran ciudad. Ven conmigo. Si vienes, te prometo que dentro de diez años Emily Byrd Starr será un nombre invocado entre las grandes revistas de América.