Emily lejos de casa
Emily lejos de casa —En resumen, influencias —soltó el señor Carpenter.
—Asà que usted piensa que no debo ir —dijo Emily, ansiosa.
—Ve si quieres. Para ser famosos rápidamente todos tenemos que agacharnos un poco. Ah, ve, ve, te digo. Estoy demasiado viejo para discutir. Vete en paz. SerÃas una tonta si no fueras, sólo que… que a veces los tontos llegan lejos. Hay un Destino especial para ellos, sin duda.
Emily se fue de la pequeña casa de la hondonada con los ojos muy sombrÃos. En el camino colina arriba se encontró con el viejo Kelly, que frenó la yegua regordeta y el carro rojo y la llamó.
—Querida niña, aquà hay unas mentas para ti. Y ahora, bueno, ya es hora de que… bueno, tú entiendes… —El viejo Kelly le guiño un ojo.
—No, yo voy a ser una solterona, señor Kelly —dijo Emily, sonriendo.
El viejo Kelly sacudió la cabeza mientras recogÃa las riendas.
—Seguro que eso no te pasará a ti. Tú eres uno de esos seres a los que Dios ama, pero eso sÃ, no te cases con ninguno de los Priest, niña, ni se te ocurra casarte con ninguno de los Priest.