Emily lejos de casa
Emily lejos de casa Estoy sentada en mi habitación, en el crepúsculo. La ventana está abierta y las ranas cantan sobre algo que sucedió hace mucho tiempo. En el sendero que cruza el jardín, las Personitas Alegres sostienen grandes copas aflautadas de rubí, de oro y de perlas. Ahora no llueve, pero ha llovido todo el día, una lluvia con perfume a lilas. A mí me gustan todos los climas y me gustan los días de lluvia, esos días suaves, brumosos, de lluvia, cuando la Señora Viento sacude suavemente las copas de los abetos rojos y esos otros días de lluvia violentos, tempestuosos y con lluvias fuertes. Me gusta no poder salir por la lluvia, me gusta oírla repicar sobre el tejado y golpear los vidrios de la ventana y caer del tejado, mientras la Señora Viento gira como una vieja bruja loca en los bosques y en el jardín.
¡Claro que si llueve y tengo que ir a algún lado gruño como cualquiera!