Emily triunfa
Emily triunfa —Ya habrá otros arco iris —dijo.
Emily era una cazadora de arco iris.
3
La vida en la Luna Nueva habÃa cambiado y Emily debÃa ajustarse a los cambios. DebÃa aceptar una cierta soledad. Ilse Burnley, su alocada compañera de siete leales años, se habÃa ido a la Escuela de Literatura y Expresión de Montreal. Las dos muchachas se separaron con las lágrimas y las promesas de la infancia, pero para no volver a encontrarse nunca en la misma situación. Pues, por más que queramos disfrazar esta verdad, sucede que, cuando somos amigos, aun los más Ãntimos (y tal vez más en razón de esa misma intimidad) al volver a encontrarnos después de una separación, siempre existe la frialdad, menor o mayor, del cambio. Ninguno de los dos encuentra al otro igual. Esto es natural e inevitable. La naturaleza humana crece o retrocede siempre, nunca se queda estacionada. Y sin embargo, a pesar de toda nuestra filosofÃa, ¿quién de nosotros puede reprimir un leve sentimiento de asombrada decepción cuando nos damos cuenta de que nuestro amigo no es y no será ya nunca más igual que antes, aunque el cambio haya sido para mejor? Emily, con la extraña intuición que ocupaba el lugar de la experiencia, sintió esto, a diferencia de Ilse, y tuvo la sensación de estar diciéndole adiós para siempre a la Ilse de los dÃas de la Luna Nueva y de los años de Shrewsbury.