Emily triunfa
Emily triunfa Perry Miller, antiguo empleado de la Luna Nueva, condecorado en el instituto de Shrewsbury, pretendiente de Emily rechazado pero no desesperanzado, y receptor de las iras de Ilse, también se había ido. Perry estudiaba derecho en una oficina de Charlottetown y había puesto la mira en varias metas oficiales resplandecientes. Nada de finales de arco iris ni míticos cántaros de oro para Perry. Él sabía que lo que él quería no se movería de su lugar e iría en su búsqueda. La gente comenzaba a creer que lo conseguiría. Después de todo, el abismo entre el empleo en el estudio jurídico del señor Abel y el asiento del Tribunal Supremo del Canadá no era mayor que el abismo entre el empleado y el rapazuelo descalzo de Stovepipe Town.
En quien había más del buscador de arco iris era en Teddy Kent, de Tansy Patch. También se iba: a la Escuela de Diseño de Montreal. Él también había conocido (durante años) el deleite, la atracción, la desesperanza y la angustia de buscar el arco iris.
—Aunque nosotros no lo encontremos nunca —le dijo a Emily estando los dos en el jardín de la Luna Nueva bajo el cielo violeta de un atardecer largo y prodigioso, la última tarde antes de su partida—, hay algo en la búsqueda que es mejor aún que encontrarlo.