Emily triunfa
Emily triunfa —Pero vamos a encontrarlo —replicó Emily, levantando los ojos hacia una estrella que brillaba sobre la punta de una de las Tres Princesas. Algo en el «nosotros» de Teddy la habÃa emocionado por lo que implicaba. Emily era siempre muy sincera consigo misma y nunca habÃa tratado de cerrar los ojos a la certeza de que Teddy Kent significaba más para ella que cualquier otra persona en el mundo. Pero ella… ¿qué significaba ella para él? ¿Poco? ¿Mucho? ¿O nada?
No llevaba sombrero y se habÃa puesto en el pelo un ramito de diminutos crisantemos amarillos, que parecÃan un manojo de estrellas. HabÃa pensado mucho en el vestido antes de decidirse por uno de seda rosada. Pensaba que le favorecÃa, pero ¿qué más daba si Teddy ni siquiera se fijaba? Él siempre la trataba igual, pensó Emily con algo de rebeldÃa. Dean Priest, en cambio, lo habrÃa notado y le habrÃa dicho algún sutil cumplido al respecto.
—No lo sé —dijo Teddy, concentrado en mirar con el entrecejo fruncido al gato de ojos topacio de Emily, Flor, que se imaginaba un tigre agazapado en el arbusto—. No lo sé. Ahora que estoy a punto de despedirme me siento… insÃpido. Después de todo, tal vez nunca pueda hacer nada valioso. Un poquito de talento para dibujar, ¿qué significa? En especial, cuando uno se desvela a las tres de la madrugada.