Emily triunfa
Emily triunfa —A esta hora uno tiene atisbos de todo tipo de secretos —dijo Dean—. En noches como ésta siempre pienso en «las colinas donde crecen las especias». Ese verso del antiguo himno que cantaba mamá siempre me ha intrigado, aunque yo no puedo «volar como un venado o un ciervo joven». Emily, veo que has puesto la boca en la forma más adecuada para hablar del color de que pintaremos la leñera. No lo hagas. Nadie puede hablar de pintura cuando está esperando que salga la luna. Va a ser un espectáculo maravilloso, lo he mandado preparar especialmente. Pero, si tenemos que hablar de muebles, planeemos algunas cosas que todavÃa no tenemos y que debemos tener: una canoa para nuestros paseos por la VÃa Láctea, por ejemplo, un telar para tejer sueños y una jarra de brebaje preparado por los duendes para las horas de fiesta. ¿Y no podemos traer la fuente de Ponce de León para poner en ese rincón? ¿O preferirÃas la fuente de Castalia? En cuanto a tu ajuar, elige lo que quieras, pero debes tener un traje de crepúsculo gris con una estrella vespertina para el pelo. Y que tenga adornos de claro de luna y una chalina de nube del ocaso.
Ay, a Emily le gustaba Dean. Cómo le gustaba. ¡Si pudiera también amarlo!