Emily triunfa
Emily triunfa —¿Qué tengo que perdonarte? Yo no puedo evitar amarte y tú no puedes evitar amarlo a él. Dejemos las cosas como están. Ni siquiera los dioses pueden componer lo que está roto. TendrÃa que haber sabido que sólo la juventud llama a la juventud, y yo nunca he sido joven. Si lo hubiera sido alguna vez, aunque fuera viejo ahora, habrÃa podido retenerte.
Se cubrió la cara con las manos. Emily se sorprendió pensando en lo agradable, lo buena compañera, lo dulce, que serÃa la muerte.
Pero cuando Dean levantó la cara, algo habÃa cambiado en él. TenÃa la expresión burlona y cÃnica de antes.
—No te pongas tan trágica, Emily. Un compromiso que se rompe es cosa de todos los dÃas. Y no hay mal que por bien no venga. Tus tÃas darán gracias a todos los dioses conocidos y por conocer, y mi familia pensará que me escapé como un pajarito de la trampa del cazador. Sin embargo, cómo desearÃa que esa vieja abuela escocesa que te pasó ese peligroso don se hubiera llevado su segunda visión a la tumba.
Emily apoyó las manos en la columna del porche y la cabeza entre ellas. La expresión de Dean volvió a cambiar cuando la miró. Al hablar, su voz fue muy dulce, aunque frÃa. Todo el brillo, el color y el calor habÃan desaparecido.