Emily triunfa
Emily triunfa —¿Recuerdas aquella novela tuya? Me pediste que te dijera lo que de verdad me parecÃa. No lo hice. Te mentÃ. Es una buena obra, muy buena. Ah, claro que tiene algunos errores, es algo sentimental, demasiado tensa. TodavÃa necesitas pulir algunas cosas, aprender a contenerte. Pero es buena. La encontré fuera de lo común, tanto en la idea como en el desarrollo. Tiene encanto y tus personajes están vivos. Son naturales, humanos, deliciosos. Bueno, ahora ya sabes lo que me pareció.
Emily lo miró y un rubor cubrió de pronto la palidez de su carita torturada.
—¿Era buena? La quemé —dijo, en un susurro.
Dean se sobresaltó.
—¡La quemaste!
—SÃ. Y nunca podré volver a escribirla. ¿Por qué… por qué me mentiste? ¡Tú!
—Porque aborrecÃa esa novela. Estabas más interesada en ella que en mÃ. HabrÃas encontrado editor y habrÃa sido un éxito. Yo te habrÃa perdido. Qué espantosos parecen algunos motivos cuando uno los pone en palabras. ¿La quemaste? Parece superfluo decirte que lamento muchÃsimo todo esto. Es superfluo pedirte perdón.
Emily se rehÃzo. Ahora era libre de verdad, libre del remordimiento, de la vergüenza, del pesar. Era ella misma otra vez. Ahora estaban empatados.