Emily triunfa
Emily triunfa «No debo guardarle rencor a Dean por esto, como el viejo Hugh Murray», pensó, confusamente. Y dijo en voz alta:
—Pero sÃ, sà te perdono, Dean.
—Gracias. —Él miró la casita gris que estaba a espaldas de Emily—. Asà que seguirá siendo la Casa Desilusionada. Parece que es su destino. Al parecer, las casas, como la gente, no pueden escapar a su sino.
Emily apartó la mirada de la casita que habÃa amado, que seguÃa amando. Ahora jamás serÃa suya. SeguirÃa hechizada por los fantasmas de hechos que nunca habÃan ocurrido.
—Dean, aquà tienes la llave.
Dean negó con la cabeza.
—Guárdala hasta que te la pida. ¿De qué me servirÃa ahora? Puedo venderla, claro, pero me parece un sacrilegio.