Emily triunfa
Emily triunfa Antes de irse, Dean tapió las ventanas de la Casa Desilusionada. Nunca voy a ningún lugar desde donde pueda verla. Pero, a pesar de eso, la veo. Esperando en la colina, esperando, muda, ciega. No he sacado mis cosas, lo que la tía Elizabeth considera una clara demostración de locura. Y no creo que Dean haya sacado las suyas. No se ha tocado nada. La Mona Lisa sigue burlona en la semioscuridad y Elizabeth Bas desdeña con tolerancia a las idiotas temperamentales, mientras que Doña Giovanna lo comprende todo. ¡Mi querida casita! Y nunca será un hogar. Me siento como me sentí aquella noche, hace años, cuando seguí el arco iris… y lo perdí. «Habrá otros arco iris», dije entonces. Pero ¿será cierto?
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15 de mayo de 19…