Emily triunfa
Emily triunfa Claro que Teddy estaba enamorado de Ilse. ¿Por qué extrañarse? ¡Ilse era tan hermosa! ¿Qué oportunidad podía tener su encanto lunar, de oscuridad y plata, frente a aquella belleza de oro y marfil? A ella Teddy la quería como a una vieja amiga y compañera. Eso era todo. Otra vez se había portado como una tonta. Siempre engañándose a sí misma. Aquella mañana en Blair Water, cuando casi estuvo a punto de dar a entender a Teddy… tal vez Teddy se había dado cuenta… pensarlo era insoportable. ¿Alguna vez aprendería a tener juicio? Ah, sí, esa noche lo había aprendido. Basta de tonterías. ¡Qué prudente, digna e irreprochable sería de ahora en adelante!
¿No había un viejo proverbio, feísimo y vulgar, sobre cerrar la puerta del establo después de que han robado el caballo?
Pero ¿cómo haría para soportar el resto de la noche?