Emily triunfa
Emily triunfa La orgullosa señorita Starr por poco estalla en sollozos histéricos allí mismo. ¡Una Murray histérica! Nunca se había sabido de semejante cosa… ni se sabría nunca. Emily apretó los dientes, cogió la carta en silencio y se fue a su habitación. El hielo que le rodeaba el corazón se estaba derritiendo a toda velocidad. Ah, ¿por qué había estado tan fría y digna con Teddy durante toda la semana posterior al baile de la señora Chidlaw? Pero no se le había ocurrido que él tuviera tener que irse tan rápido. Y ahora…
Abrió la carta. En ella no había nada más que un recorte de un ridículo poema escrito por Perry y publicado en un diario de Charlottetown, un diario que no se recibía en la Luna Nueva. Teddy y ella se habían reído del poema (Ilse estaba demasiado furiosa para reírse), y él le había prometido conseguirle un ejemplar.
Bueno, se lo había conseguido.
2
Emily estaba sentada, mirando sin ver la noche suave, negra y aterciopelada, con su mercado de duendes-árboles sacudidos por el viento, cuando entró Ilse, que también había estado de visita en Charlottetown.
—Así que Teddy se fue. Veo que tú también has recibido una carta suya.
¡También!