Emily triunfa
Emily triunfa Pero el día de hoy sí ha sido horrible. Y esta noche la virtud me ha abandonado. He escrito durante todo el día, pero después del atardecer ya no he podido. Me he encerrado en mi cuarto y he paseado como un animal enjaulado. «Es medianoche por el reloj del castillo», pero no tiene sentido pensar en dormir. No puedo dormir. La lluvia que golpea contra la ventana me resulta desoladora y los vientos desfilan como ejércitos de muertos. Todas las pequeñas alegrías fantasmales del pasado me acosan… todos los miedos fantasmales del futuro.
Sigo pensando, como una tonta, en la Casa Desilusionada, arriba, en la colina, con el rugido del viento y la lluvia rodeándola. Esto es lo que parece dolerme más esta noche. Otras noches es el hecho de que ni siquiera sé dónde está Dean este invierno, o de que Teddy nunca me escribe, o simplemente el hecho de que hay momentos en los que la inmensa soledad me deja sin fuerzas. En esos momentos vengo a este viejo diario mío en busca de consuelo. Es como hablar con un amigo fiel.
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30 de noviembre de 19…