Emily triunfa
Emily triunfa —Eres una enviada del cielo —dijo el señor Wilson—. ¿Me harÃas un favor? —Le arrojó los capÃtulos rotos y sucios de Una boda real—. Por lo que más quieras, ponte a trabajar y escrÃbeme un capÃtulo final para esa historia. Tienes media hora. Después, con media hora más los linotipistas pueden prepararlo. Y todo saldrá a tiempo.
Emily echó un vistazo a la historia. Por lo que pudo ver, no habÃa señas de qué querÃa «Mark Greaves» para el desenlace.
—¿No tiene idea de cómo terminaba? —preguntó.
—No, no la leà —gruñó el señor Wilson—. La elegà por la extensión.
—Bueno, haré lo que pueda, aunque no estoy acostumbrada a escribir con tanta ligereza sobre reyes y reinas —objetó Emily—. Este Mark Greaves, quienquiera que sea, parece muy a sus anchas entre la nobleza.
—Seguro que nunca ha visto un noble —se burló el señor Wilson.
En la media hora que le asignaron, Emily redactó un capÃtulo final bastante respetable con una solución realmente ingeniosa para el misterio. El señor Wilson se lo arrancó de las manos con un suspiro de alivio, se lo dio a un linotipista y despidió a Emily con reverencias de reconocimiento.