Emily triunfa
Emily triunfa —Me pregunto si alguno de los lectores se dará cuenta de dónde está la costura de unión —pensó Emily, divertida—. Y me pregunto qué pensarÃa Mark Greaves si se enterase.
No parecÃa muy probable que llegara a enterarse y se olvidó del asunto. Por eso, cuando una tarde, dos semanas después, el primo Jimmy hizo pasar a un desconocido a la salita donde Emily arreglaba rosas en el florero de cristal de roca con la base rubà (una reliquia heredada en la Luna Nueva), Emily no lo relacionó con Una boda real, aunque sà tuvo la clara impresión de que el visitante estaba bastante indignado.
El primo Jimmy se retiró discretamente y la tÃa Laura, que habÃa entrado a dejar una fuente de cristal llena de mermelada de fresa sobre la mesa, para que se enfriara, también se retiró, preguntándose quién podÃa ser el extraño visitante de Emily. Emily también se lo preguntaba. Se quedó de pie junto a la mesa; una muchacha delgada, llena de gracia, con su vestido verde claro, brillando como una estrella en el anticuado aposento oscuro.
—¿No quiere tomar asiento? —preguntó, con toda la frÃa cortesÃa de la Luna Nueva. Pero el recién llegado no se movió. Se limitó a quedarse ante ella, mirándola. Y Emily volvió a sentir que, si bien aquel hombre estaba muy furioso al entrar, ahora ya no lo estaba.