Emily triunfa
Emily triunfa —Iba a ser un anillo —dijo la tÃa Ruth sólo por el placer de llevar la contraria—. Y, además, no podrÃa usarlo hasta que no se case. Un diamante de semejante tamaño es de muy mal gusto en una muchacha.
—¡Qué se case…! —exclamó la tÃa Addie con una risita desagradable. Deslizaba asà su opinión de que si Emily esperaba a casarse para usar el anillo era posible que jamás se lo pusiera. La tÃa Addie no habÃa perdonado a Emily por haber rechazado a Andrew. Y ahà estaba, a los veintitrés años (bueno, casi) sin un pretendiente apropiado a la vista.
—El Diamante Perdido te traerá suerte, Emily —dijo el primo Jimmy—. Me alegro de que te lo hayan dejado. Te corresponde. Pero de vez en cuando me dejarás cogerlo, ¿verdad, Emily? Sólo cogerlo y mirarlo. Cuando miro algo asà me… me encuentro a mà mismo. Entonces no me siento el tonto Jimmy Murray, sino lo que podrÃa haber sido si no me hubieran empujado dentro de un pozo. No le digas nada a Elizabeth, Emily, pero déjame tenerlo y mirarlo de vez en cuando.