Emily triunfa
Emily triunfa Al principio, no pareció que el Diamante Perdido le trajera suerte a nadie de la Luna Nueva. La misma noche de su hallazgo, la tía Elizabeth se rompió una pierna. Envuelta en su chal y con la cofia puesta, lista para ir a visitar a un vecino enfermo (las cofias hacía tiempo que habían pasado de moda, incluso para las señoras de edad, pero la tía Elizabeth seguía usándolas) había querido bajar al sótano a buscar un frasco de mermelada de grosellas para el enfermo cuando tropezó y cayó. Cuando fueron a levantarla se dieron cuenta de que se había roto la pierna y por primera vez en su vida, la tía Elizabeth se vio enfrentada al hecho de tener que pasar semanas en cama.
Por supuesto, la Luna Nueva siguió funcionando sin ella, aunque ella creía que eso era imposible. Pero el problema de entretenerla era más difícil que administrar la granja. La tía Elizabeth estaba irritada y molesta por su inactividad forzada: no podía leer mucho, no le gustaba que le leyeran, estaba segura de que lo estaban haciendo todo mal, estaba segura de que quedaría coja e inútil para el resto de sus días, estaba segura de que el doctor Burnley era un viejo tonto, estaba segura de que Laura nunca podría almacenar las manzanas como corresponde y estaba segura de que el muchacho contratado engañaría al primo Jimmy.