Emily triunfa
Emily triunfa Éste es el segundo dÃa de una lluvia otoñal pesada e incesante. En realidad, este noviembre ha llovido casi todos los dÃas. Hoy no ha venido el correo. El mundo exterior es algo desolado, con árboles mojados, chorreantes, y campos empapados. Y la humedad y las sombras se me han metido en el alma y en el espÃritu despojándome de toda vida y energÃa.
No podÃa leer, comer, dormir, escribir ni hacer nada si no era obligándome a hacerlo, pero incluso asà sentÃa que trataba de hacer esas cosas con las manos o la cabeza de otra persona y que no funcionaba muy bien con ellas. Me siento opaca, nada atractiva y nada encantadora: hasta me aburro de mà misma.
¡Me voy a llenar de moho con esta existencia!
¡Ya está! Me siento mejor con esta pequeña explosión de descontento. Me ha sacado algo de dentro. Sé que en la vida de todo el mundo hay dÃas de depresión y desaliento en los que parece que todo pierde su sabor. El dÃa más soleado tiene nubes; pero uno no debe olvidar que el sol está ahÃ, siempre.
¡Qué fácil filosofar en el papel!
(Pregunta: Si uno está fuera bajo una lluvia frÃa, ¿sirve de algo recordar que el sol sigue estando ahÃ?).
¡Bueno, gracias a Dios que no hay dos dÃas exactamente iguales!
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