Emily triunfa
Emily triunfa 15
10 de abril de 19…
Esta mañana me he sentido yo misma como no me sucedía en mucho tiempo. He salido a caminar por la Montaña Deliciosa. Era una mañana suave, tranquila, nublada, con un hermoso cielo color perla y olor a primavera en el aire. Cada curva del camino de la colina era una vieja amiga. Y todo era tan joven. Abril no puede ser viejo. Los abetos jóvenes estaban verdes y amigables, con gotitas de humedad perlando sus hojas.
«Eres mía», clamaba el mar, al otro lado de Blair Water.
«Somos parte de ella», decían las colinas.
«Es mi hermana», soltó un abeto.
Mientras miraba todo, ha venido «el destello», mi viejo momento supremo que lamentablemente ha venido tan pocas veces en estos últimos meses de tristeza. ¿Lo perderé del todo a medida que pasen los años? ¿No tendré nada mío entonces, sino «la luz del día común»?
Pero al menos ha venido esta mañana y he sentido mi inmortalidad. Después de todo, la libertad es una cuestión del alma.
La naturaleza nunca traicionó
al corazón que la ha amado.