Emily triunfa
Emily triunfa —No estoy celosa, no estoy celosa, no es eso. —La señora Kent la miró de una manera muy rara—. Ay, si me atreviera, pero no… no, es demasiado tarde. Ahora no servirÃa de nada. Creo que no sé lo que estoy diciendo. Sólo que… Emily, ¿vendrás a verme de vez en cuando? Esto es muy solitario, mucho, y peor ahora que él le pertenece a Ilse. El miércoles pasado… no, el jueves, llegó una foto suya. Hay tan pocas cosas que animen los dÃas aquÃ. La puse ahÃ, pero es peor. En esa foto está pensando en ella, ¿no se le nota en los ojos que está pensando en la mujer que ama? Ahora no le importo nada. No le importo nada a nadie.
—Si vengo a verla no debe hablar de él, de ninguno de los dos —dijo Emily, compasiva.
—No hablaré. No, no hablaré. Aunque eso no evitará que pensemos, ¿no? Tú te sentarás ahÃ, hablaremos del tiempo y pensaremos en él. ¡Qué divertido! Pero, cuando por fin lo hayas olvidado, cuando de verdad ya no te importe, me lo dirás, ¿verdad?
Emily asintió y se levanto para irse. No aguantaba más.
—Si puedo ayudarla en algo, señora Kent.
—Quiero descansar… descansar —dijo la señora Kent, riendo como una loca—. ¿Puedes conseguirme eso? ¿No sabes que soy un fantasma, Emily? Morà hace años. Camino en las tinieblas.