Emily triunfa
Emily triunfa —Bien —la señora Kent sufrió otra transformación y volvió a convertirse en la apasionada Aileen Kent—, David averiguó lo que yo habÃa hecho. ¡Ay, ay, su expresión! Tuvimos una discusión espantosa. Fue justo antes de que él se fuera a Winnipeg en un viaje de negocios. Yo… estaba tan furiosa por lo que él me habÃa dicho, que le grité… le grité que ojalá no volviera a verle la cara. No volvà a verlo. Dios me tomó la palabra. Murió de neumonÃa en Winnipeg. No me enteré de que estaba enfermo hasta que llegó la noticia de su muerte. Y la enfermera era una muchacha que en un tiempo le habÃa interesado y que seguÃa enamorada de él. Ella lo cuidó y atendió mientras yo estaba en casa, odiándolo. Eso es lo que creà que nunca podrÃa perdonarle a Dios. Ella envolvió sus cosas y me las mandó a casa, y entre ellas estaba el libro. Seguramente él lo habÃa comprado en Winnipeg. Nunca lo abrÃ, no podÃa soportar tocarlo. Probablemente, escribió la carta cuando se sintió cerca de la muerte y la puso en el libro para que yo la encontrara, y tal vez murió sin poder decirle a la enfermera que la carta estaba allÃ. O tal vez ella lo sabÃa y no quiso decÃrmelo. Y ha estado ahà durante todos estos años, Emily, todos estos años en los que yo creà que David habÃa muerto enfadado conmigo, sin perdonarme. He soñado con él noche tras noche, siempre apartando la cara para no mirarme. Ay, veintisiete años asÃ, Emily, veintisiete años. ImagÃnatelo. ¡Si habré pagado por ello! Anoche leà su carta, Emily, unas pocas lÃneas garabateadas a lápiz… su pobre mano apenas podÃa sostenerlo. Me llama «querida mujercita» y me dice que lo perdone, ¡yo perdonarlo a él!, por ser tan brusco y enfadarse tanto aquel último dÃa, y me perdona por lo que yo hice, y dice que no tengo que preocuparme ni por eso ni por lo que le dije de que no querÃa volver a verle la cara. Él sabÃa que yo no hablaba en serio, que me comprendÃa, que siempre me habÃa querido mucho, que siempre me querrÃa y… y algo más… que no puedo contar a nadie, algo demasiado Ãntimo, demasiado hermoso. Ay, Emily, ¿te das cuenta de lo que significa para mà saber que no murió enfadado conmigo, que murió amándome y pensando en mÃ? Pero entonces yo no lo sabÃa. Creo… que nunca estuve del todo en mis cabales desde entonces. Sé que toda su familia creyó que estaba loca. Cuando nació Teddy vine aquÃ, lejos de todos ellos para que no pudieran quitármelo. No quise ni un centavo suyo. TenÃa el seguro de David, del que podÃamos vivir. Teddy era todo lo que yo tenÃa…, y viniste tú, y yo sabÃa que me lo quitarÃas. SabÃa que él te amaba, que siempre te amó. SÃ, te amó. Cuando se fue yo le contaba por carta todos tus romances. Y hace dos años… cuando tuvo que irse tan repentinamente a Montreal, ¿recuerdas?, y tú no estabas, él no pudo ir a despedirse. Pero te escribió una carta.