Emily triunfa
Emily triunfa Un momento después abrió los ojos y dijo, en voz alta y clara:
—Abre la puerta… abre la puerta. No hay que hacer esperar a la muerte.
Emily corrió hacia la pequeña puerta y la abrió de par en par. Entró un fuerte viento procedente del mar gris. La tÃa Louisa vino corriendo desde la cocina.
—Ha cambiado la marea… se va con ella… se ha ido.
TodavÃa no. Cuando Emily se inclinó sobre él, los ojos agudos se abrieron bajo las espesas cejas por última vez. El señor Carpenter intentó guiñar un ojo, pero no pudo lograrlo.
—Me… me he acordado —susurró—. CuÃdate de… las cursivas.
¿Hubo una especie de risita después de las palabras? La tÃa Louisa siempre sostuvo que sÃ. El desangelado señor Carpenter habÃa muerto riéndose, diciendo algo sobre los cursos. Claro que deliraba, pero la tÃa Louisa siempre consideró que habÃa sido un lecho de muerte muy poco edificante. AgradecÃa que no le hubieran tocado muchos como aquél en su experiencia.
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