Emily triunfa
Emily triunfa —Ahora sà —dijo el señor Carpenter, con un suspiro de alivio—. MantĂ©n… esa promesa… y todo irá… bien. Es inĂştil… tratar de gustar a… todo el mundo. InĂştil… tratar de… gustar a los… crĂticos. Vive… con… tu propio… sombrero. No te dejes… arrastrar… por esos… aullidos sobre el… realismo. Recuerda que… los bosques de pinos son… tan reales… como las pocilgas… y mucho más… agradables. Llegarás… algĂşn dĂa… tienes… la semilla… en ti. Y no le digas… al mundo… todo. Eso… eso es lo… malo… de nuestra… literatura. Perdió… el encanto… del misterio… y de la reserva. HabĂa otra cosa que… querĂa decirte… una advertencia… pero… no me acuerdo.
—No se esfuerce —dijo Emily, con suavidad—. No se canse.
—No estoy… cansado. Ya se acabó la historia de… cansarse. Me muero… me muero fracasado… pobre como… como una rata. Pero, después de todo… Emily… he vivido… una vida muy interesante, mierda.
El señor Carpenter cerrĂł los ojos y parecĂa tan muerto que Emily hizo un gesto involuntario de alarma. Él levantĂł una mano blanquĂsima.
—No… no la llames. No llames a esa… llorona. SĂłlo tú… pequeña Emily… de la Luna Nueva… Pequeña… niña… inteligente, Emily. ÂżQuĂ© era lo que… lo que querĂa decir?