Emily triunfa
Emily triunfa —Voluble, voluble, como todas las Starr —dijo la tÃa Elizabeth, con amargura.
Emily no tenÃa fuerzas para defenderse. SuponÃa que se lo tenÃa bien merecido. Tal vez fuera voluble. Seguramente lo era. Cuando un fuego tan glorioso se apagaba tan rápida y completamente y se convertÃa en cenizas y no quedaba ni un rescoldo, ni siquiera un recuerdo romántico… Emily tachó con rabia lo que habÃa escrito en su diario sobre «el amor con que soñaron los poetas».
Realmente fue muy desdichada por aquel tema durante largo tiempo. ¿No tenÃa nada de profundidad? ¿Era una persona tan superficial que hasta el amor era para ella como las semillas que caen en la tierra yerma en la parábola inmortal? SabÃa que otras muchachas tenÃan aquellos romances tontos, tempestuosos, efÃmeros, pero nunca pensó que ella iba a vivir uno, nunca pensó que pudiera vivirlo. ¡Perder la razón por un rostro hermoso, una voz seductora, un par de grandes ojos oscuros y el truco de discursos bonitos! En resumen, Emily sentÃa que habÃa hecho de tonta rematada y el orgullo de los Murray no podÃa soportarlo.