Utopía
Utopía Tienen por cosa muy importante no sólo que se cumplan los contratos que libremente se hacen entre particulares, sino también el cumplimiento de las leyes dictadas por un Príncipe justo, o que el pueblo no tiranizado ni engañado estableció de común consentimiento acerca de las comodidades de la vida; es decir: que todos disfruten de toda clase de beneficios y deleites. Si no se quebranta esta regla, se da por cierto que cada uno buscará su comodidad y el bien de los demás.
Pero si uno para hacer su gusto intenta privar a otro de su propio deleite, comete una verdadera injuria. Y al contrario: si uno se priva a sí mismo de algo bueno para darlo a los demás, es humanitario; y es cosa cierta que tal acción nunca priva de tanto bien como reporta, porque se compensa con el retorno de otros beneficios. Además de que el conocimiento de la buena obra, con el recuerdo de la gratitud de aquellos a los que se ha beneficiado, trae al ánimo un deleite mayor que el que habría experimentado con aquello de que se privó.
Finalmente, como la Religión enseña a los hombres que Dios premia con el gozo eterno la privación de placeres efímeros, esto les persuade en su creencia de que todas nuestras acciones, incluso las virtudes, tienden al deleite como a su último fin.