UtopÃa
UtopÃa Precisamente porque no quieren ir a la guerra y, tratan de cumplir sus obligaciones con gente forastera pagada a su costa, cuando el ir a ella es inevitable y no hay más remedio que acudir personalmente a la batalla, aquello que prudentemente querÃan evitar les parece que es lo más lÃcito y lo emprenden intrépidamente. No son feroces al principio; pero poco a poco se van embraveciendo con firmeza de ánimo, con tal tesón y coraje que antes perderán la vida que retirarse de la pelea.
La destreza de la disciplina militar a que se sometieron todos en tiempos de paz, les hace tener confianza en sà mismos. Finalmente, la buena opinión que tienen de la vida y de las instituciones de su República, comparadas con las de otros pueblos, les aumenta el brÃo y la decisión. Todo lo cual hace que no tengan por tan poco valor su vida que la expongan neciamente, ni tan neciamente la amen que cuando la honra pide que la expongan, traten de conservarla neciamente.
Fortifican con gran cuidado los lugares donde están, haciendo trincheras altas y hondas, parapetándose con la tierra que sacan de ella, no dejando este trabajo para los gastadores, sino que lo hacen los mismos soldados y todo el ejército, excepto aquellos que hacen guardia para evitar las sorpresas. De esta manera, al trabajar tantos con tanta decisión terminan en poco tiempo sus fortificaciones.