UtopÃa
UtopÃa —Señora, a vuestro parecer, ¿cuántos años podré vivir?
—Veinte años, si Dios fuere servido —respondió ella.
—¿Pues queréis vos, señora —dijo él—, que por veinte años de vida pierda yo la eternidad?
Si dijerais veinte mil ya seria algo, aunque tampoco este algo es nada comparado con la eternidad.
Viendo que con nada podÃan hacer mella en su ánimo, que estaba firme como una roca, le quitaron todos los libros que tenÃa y el recado de escribir, para que no pudiera tener trato con los muertos que escribieron los libros ni con los vivos. Antes de esto, y estando preso, escribió dos libros; uno titulado: «Consuelo en la tribulación», en inglés, y el otro en latÃn sobre la Pasión de Cristo.
Después de estar casi catorce meses en la cárcel, el dÃa primero de julio de 1535 fue llevado a la Torre de Londres, ante los jueces, y al ser preguntado por la ley promulgada mientras él estaba preso, en la que se quitaba la autoridad al Papa y se daba al Rey, respondió con gran firmeza, agudeza y constancia lo mismo que las otras veces.
Finalmente, acusado de haber escrito a Fisher, animándole contra dicha ley, fue condenado a muerte, cuya noticia recibió con gran alegrÃa diciendo: