Utopía
Utopía La naturaleza, como madre próvida, dispuso que las cosas mejores fuesen abundantes y fáciles de conseguir, como el aire, el agua y la tierra; y las viles y de ningún provecho las escondió más que aquellas que ayudan poco.
Por todo esto, si tales tesoros se guardaran en alguna torre a disposición del Príncipe y del Senado, la sagacidad de la malicia del vulgo podría venir en sospecha de que trataban de engañar al pueblo para usarlo en su propio provecho. Por ejemplo, al llegar ocasión de acuñar moneda para pagar a los mercenarios en caso de guerra, tienen por cierto que los poderosos pondrían dificultad en que se fundieran las vajillas y las joyas preciosas que tendrían para su propio deleite.
Para descartar estos inconvenientes discurrieron algo que, si por una parte encaja perfectamente en sus costumbres es completamente contrario a las nuestras, que con tanta diligencia guardamos el oro y en tanta estima lo tenemos. Esto no lo podrán creer ni comprender más que las personas de mente clara y despejada.