Piense y hágase rico
Piense y hágase rico Aquà se repetirán muchas de las afirmaciones hechas ya en los capÃtulos sobre la fe y la autosugestión, con el propósito de beneficiar a su subconsciente. Recuerde que ese subconsciente funciona de una forma voluntaria, al margen de que usted haga o no algún esfuerzo por influir sobre ella. Esto, por supuesto, le sugiere que los pensamientos relativos al temor y a la pobreza, asà como todos los pensamientos negativos, sirven como estÃmulos para su mente subconsciente, a menos que usted controle esos impulsos, y alimente su subconsciente con un alimento más deseable.
¡El subconsciente no permanecerá ocioso! Si no logra plantar deseos en él, entonces se alimentará de pensamientos que le llegarán como resultado de su propia negligencia. Ya hemos explicado que los impulsos del pensamiento, tanto positivos como negativos, llegan continuamente a la mente subconsciente a partir de las cuatro fuentes que hemos mencionado en el capÃtulo sobre la transmutación del sexo.