Piense y hágase rico
Piense y hágase rico Las posibilidades del esfuerzo creativo conectado con el subconsciente son grandiosas e imponderables, hasta el punto de que a uno le inspiran respeto.
Nunca abordo la discusión del subconsciente sin experimentar una sensación de pequeñez e inferioridad, debido quizás al hecho de que sea tan lastimosamente limitada la reserva de conocimientos que poseemos sobre el tema.
Una vez aceptada la realidad de la existencia del subconsciente, y comprendidas sus posibilidades como un medio para transmutar sus propios deseos en su equivalente fÃsico o monetario, comprenderá todo el significado de las instrucciones dadas en el capÃtulo sobre el deseo. También comprenderá por qué se le ha advertido repetidas veces la necesidad de aclarar sus deseos y reducirlos a una forma escrita. Asimismo entenderá la necesidad de la perseverancia en la tarea de llevar a cabo las instrucciones.
Los trece principios son los estÃmulos con los que se adquiere la habilidad de alcanzar e influir sobre su subconsciente. No se desanime si no puede conseguirlo al primer intento. Recuerde que el subconsciente sólo podrá ser dirigido voluntariamente mediante el hábito, y bajo las directrices expuestas en el capÃtulo sobre la fe. Aún no ha tenido usted el tiempo suficiente para dominar la fe. Sea paciente, y también perseverante.