Piense y hágase rico
Piense y hágase rico El temor a la crÃtica.
El temor a la enfermedad.
El temor a la pérdida del amor de alguien.
El temor a la vejez.
El temor a la muerte.
Todos los demás temores son de menor importancia; todos ellos pueden ser agrupados bajo estos seis epÃgrafes.
Los temores no son más que estados de la mente. El estado de la mente de cada cual se halla sometido a control y dirección.
El hombre no puede crear nada que no haya concebido previamente en forma de un impulso de pensamiento. Tras haber hecho esta afirmación, hay que hacer otra de mayor importancia aún: los impulsos del pensamiento del hombre comienzan a trasladarse de inmediato en su equivalente fÃsico, al margen de que esos pensamientos sean voluntarios o involuntarios. Los impulsos de pensamiento que son captados por simple casualidad (pensamientos emitidos por otras mentes) pueden determinar el destino financiero, empresarial, profesional o social con la misma seguridad que los impulsos de pensamiento que uno mismo crea con intención y diseño.