Piense y hágase rico
Piense y hágase rico El hombre experimenta tal avidez por poseer riqueza que está dispuesto a adquirirla de todas las maneras posibles por medios legales si es posible o por otros si es necesario.
El autoanálisis puede poner al descubierto debilidades que a uno no le gustarÃa reconocer. Esta forma de examen es esencial para todos aquellos que exigen de la vida algo más que mediocridad y pobreza. Al analizarse a sà mismo punto por punto, recuerde que, en este caso, usted es juez y parte, fiscal y defensor, acusador y acusado; y recuerde también que está afrontando un juicio. Asà pues, enfréntese a los hechos directamente. Hágase preguntas concretas a sà mismo y exÃjase respuestas directas. Una vez que haya terminado el examen, sabrá más sobre sà mismo. Si tiene la sensación de no poder ser un juez imparcial en este autoexamen, confÃe en alguien que le conozca bien y que pueda actuar como tal, hasta que usted sea capaz de examinarse a sà mismo. Lo que usted anda buscando es la verdad. ConsÃgala, sin que le importe a qué precio, aun cuando pueda sentirse temporalmente embarazado por ella.