Aurelia o El sueno y la vida
Aurelia o El sueno y la vida Además del paseo teníamos una sala cuyos vidrios rayados perpendicularmente daban hacia un horizonte de follajes. Mirando tras estos vidrios el perfil de los edificios exteriores, veía recortarse las fachadas y las ventanas en mil pabellones ornados de arabescos y dominados por remates y agujas, que me recordaban los kioscos imperiales que dominan el Bósforo. Eso conducía naturalmente mi pensamiento a las preocupaciones orientales. Hacia las dos, me llevaron al baño, y me creí servido por las valquirias, hijas de Odín, que querían elevarme a la inmortalidad despojando poco a poco mi cuerpo de lo que tenía de impuro.