Aurelia o El sueno y la vida
Aurelia o El sueno y la vida El grito de dolor y de rabia que lancé en aquel momento me despertó jadeante. ¡Dios mÃo! ¡Dios mÃo! ¡Por ella y sólo por ella! ¡Dios mÃo! ¡Perdona!, exclamé arrodillándome.
Era de dÃa. Por un impulso del cual me es imposible dar cuenta, resolvà destruir al momento los dos papeles que la vÃspera habÃa sacado del cofre: ¡la carta!, que releà empapándola en lágrimas y el papel fúnebre que llevaba el sello del cementerio.
—¡Encontrar ahora su tumba! —me decÃa—, pero si era ayer cuando debà haber regresado, ¡y mi sueño fatal no es sino el reflejo de mi fatal jornada!