Los jardines interiores
Los jardines interiores 
Esta niña dulce y grave,
tiene un largo cuello de ave,
cuello lánguido y sutil
cuyo gálibo suave
finge prora de una nave,
de una nave de marfil.
Y hay en ella cuando inclina
la cabeza arcaica y fina,
—que semeja peregrina
flor de oro— al saludar,
cierto ritmo de latina,
cierto porte de menina
y una gracia palatina
muy difÃcil de explicar…
