Poesia y prosa
Poesia y prosa espejos de las hadas y de Flora,
y juntaban la noche con la aurora
como pasa en los climas boreales.
Los dioses nos robaron el tesoro
de esas almas de niños que se abrían
a la vida y al bien, cantando en coro…
Allí fue… la mañana era de oro,
Septiembre estaba en flor… ¡y ellos morían!
Como renuevos cuyos aliños
un viento helado marchita en flor,
así cayeron los héroes niños
ante las balas del invasor.
No fue su muerte conjunción febea
ni puesta melancólica de Diana.
sino eclipse de Vésper, que recrea
los cielos con su luz, y parpadea
y cede ante el fulgor de la mañana.
Morir cuando la tumba nos reclama,
cuando la dicha suspirando quedo,
«¡Adiós!», murmura, y se extinguió la llama
de la fe, y aunque todo dice… «¡Ama!»,
responde el corazón: «¡Si ya no puedo…!»;
cuando sólo escuchamos donde quiera
del tedio el gran monologar eterno,
y en vano desparrama Primavera
su florido caudal en la pradera,
porque dentro llevamos el Invierno,
