Poesia y prosa
Poesia y prosa ¿El alma de Blanca?
Sí, el alma de Blanca, que era al propio tiempo, el alma de Luisa, purificada por el amor que ésta no había acertado a sentir…
Un espíritu harto apegado a las mezquindades de la vida, por misericordioso decreto supremo habíase dormido en los senos de la Amnesia, y despertado había desnudo ya de toda su miseria, lavado ya de toda su vileza…
¿Para siempre?
Quién sabe, ¡pero a qué temer!
¿Aquellas horas no valían, por ventura, la eternidad?
El éxtasis, ¿no es la evasión por excelencia de las redes del tiempo y del espacio?
Los bienaventurados no son felices durante toda la eternidad, según nuestra expresión oscura, que atribuye al no-tiempo duración.
De Dios ha dicho Santo Tomás de Aquino que es un Acto Puro. Su contemplación es también un acto: no una sucesión de actos que pudiesen estar medidos por instantes, por días, años, siglos o milenarios.