Poesia y prosa
Poesia y prosa Nunca Luisa ha asomado por las ingenuas ventanas de sus ojos.
Bendigo a Dios, que asà como en el instante definitivo de aquélla agonÃa me restituyó al ángel por su bondad encontrado, para que ungiese mi alma de consuelo y de esperanza, antes de abrir las alas, asà también ha querido que en mi AntÃgona reviviese maravillosamente todo lo óptimo de aquel ser excelso arrebatado por la muerte.
Siento que para los dolores de los hombres hay una gran Piedad alerta, avizora y materna, que sabe restañar las más anchas heridas.
Pienso que todo está bien.
Alzo los ojos y tropiezo con la primera estrella, que, como una corroboración misteriosa de mis pensamientos me regala desde los abismos infinitos, su tembloroso beso de luz.