Poesia y prosa
Poesia y prosa —¿Y si yo me jurase a mi vez amarla y hacerla que me amase de tal modo que faltara usted a su promesa?
—JurarÃa usted en vano.
¡Me provoca usted intentarlo!
—¡Ay de mÃ!, yo no; yo le ruego, le suplico, al contrario, que no lo intente…
—¿Cómo se llama usted? Creo que ocho dÃas de amistad me dan el derecho de preguntarla su nombre.
—Ana MarÃa.
—Pues bien, ¡Ana marÃa yo la amaré como nadie la ha amado; usted me amará como a nadie ha amado; porque lo mereceré a fuerza de solicitud incomparable, de ternura infinita!
—Es posible; pero aún asÃ, desapareceré; ¡desapareceré irrevocablemente!