Poesia y prosa
Poesia y prosa El diamante en la inquietud

Yo. Te estoy leyendo en los ojos una ironÃa, amigo, paréceme como que dices: «¡Vaya un tonto de encargo y de remate! Vaya un sentimental marido… ¡Vaya uno más!
de la vieille boutique
romantique!»
El amigo.— ¡En efecto, eso pienso, y te lo mereces! ¡Ponerse triste, sentirse inquieto, porque una mujer le dice a uno que un dÃa se irá! ¡Cuántos solterones empedernidos se casarÃan si ellas les hiciesen esta dulce promesa!…
¡Quién por otra parte no se irá en este mundo! Tan pueril aprensión me recuerda a cierto monomanÃaco, tonto de solemnidad, de mi pueblo natal. Habla en mi pueblo una dama caritativa que se llamaba doña Julia, quien, harta al fin de socorrer a aquel hombre, que se lo gastaba todo en vicios, un dÃa le negó terminante e irrevocablemente su auxilio.
El monomanÃaco se vengó, escribiendo en el panteón municipal, en la parte más visible del sepulcro de familia de la dama (muy ostentoso por cierto): «¡¡¡Doña Julia de X. Morirá!!!».